sábado, 26 de octubre de 2013

Mercadona negocia hacerse con la mayoría accionarial de Pescanova

La banca quiere la ayuda comercial que prestaría Juan Roig porque permitiría a la firma de pescado volver a ser rentable





Mercadona negocia hacerse con la mayoría accionarial de Pescanova
 
Mercadona quiere hacerse con el control de Pescanova. Fuentes próximas a la firma de pescado explicaron ayer a LAS PROVINCIAS que la cadena de supermercados de Juan Roig está negociando su entrada en la compañía. Los dos aspectos principales que se están abordando son el porcentaje exacto que Juan Roig adquirirá en la firma gallega (el valenciano quiere más del 50%) y, por otro, cuánto pescado le comprará Mercadona a Pescanova. Ambas cuestiones están íntimamente ligadas.
La firma de pescado debe más de 3.600 millones de euros a casi 500 acreedores, según figura en el informe concursal, de los que cerca de 1.000 millones son a la banca (NovaCaixaGalicia, Sabadell, Bankia, Caixabank, Popular, Santander y BBVA). La empresa gallega está en concurso de acreedores desde abril y la operación de Juan Roig persigue poner fin a la situación de insolvencia.
Actualmente, el principal accionista de Pescanova es la familia Carceller, que controla un 8% de la compañía. El 6,2% del capital social lo controla el Grupo Damm (presidido por Demetrio Carceller) mientras que otro 1,6% lo poseen los Carceller a través de la firma Corporación Disa.
Deloitte, administrador concursal de la firma gallega, está negociando una quita (reducción de deuda) con la banca. Las principales entidades financieras implicadas en la operación son NovaCaixaGalicia, Sabadell, Bankia, Caixabank, Popular, Santander y BBVA. Tras esta quita, se ha planteado una capitalización de la deuda, es decir, cambiar créditos por acciones de manera que los bancos se convertirán en socios de referencia, lo que diluirá la participación del resto de accionistas.
El tercer accionista de Pescanova, el fondo de inversión Luxempart (que tiene un 5,8%), aseguró ayer que ha provisionado toda su participación ya que no cree que pueda recuperar su inversión.
Para determinar el resultado final que tendrá el mapa de accionistas de Pescanova falta conocer cuánto dinero aportarán los nuevos inversores, entre los que Mercadona quiere situarse a la cabeza.
Las fuentes consultadas por este periódico explican que se está diseñando un plan de viabilidad para la firma gallega. Numerosos inversores han mostrado interés en participar en el proceso de reestructuración de la firma de pescado pero la gran diferencia con respecto a Juan Roig es que el empresario valenciano aporta un nivel de compras que por sí mismo podría eliminar los números rojos de Pescanova. Esta es la gran diferencia entre la propuesta que se está negociando con Juan Roig frente a las del resto de inversores interesados.
Las negociaciones entre Mercadona, Pescanova y la banca se iniciaron en el mes de junio y se prolongaron durante julio. En estas primeras reuniones las partes expusieron las diferentes opciones que se podían plantear pero no se alcanzó acuerdo alguno. No hubo ruptura como tal de las negociaciones pero sí se apagaron.
Tras la vuelta del verano, los contactos se han vuelto a retomar pero ya con el esquema definido: Mercadona aporta negocio a Pescanova y recibe una participación a cambio. Las fuentes consultadas apuntan que el interés de Juan Roig es obtener el control, es decir, más del 51% de la acciones. Esta petición le parece excesiva a los bancos acreedores, que ven con buenos ojos la entrada de Mercadona y su ayuda comercial pero no la pérdida del control de una compañía que les debe cientos de millones de euros, según explican fuentes del entorno de la firma gallega.
Un detalle que no inquieta ni a Pescanova ni a los bancos es cuál será finalmente la mercantil de Juan Roig que se convertiría en accionista de Pescanova. Por la forma de actuar en los últimos años del empresario valenciano está prácticamente descartado que sea la propia Mercadona la que tome la participación. Las fuentes consultadas apuntan a que lo más probable es que sea el fondo de inversión Atitlán, dirigido por Roberto Centeno, yerno de Juan Roig, el que firmaría la operación aunque no se descarta que pueda ser cualquier otra empresa relacionada con el dueño de Mercadona.
 
Roig, cliente estrella
Actualmente, Pescanova ya es proveedor de Mercadona. El volumen de compras de la cadena de supermercados valenciana ronda los 200 millones de euros. Filiales como Pescafresca o Frivipesca tienen a Mercadona como principal cliente mientras que Pescanova Alimentación reparte sus ventas en España, fundamentalmente, entre Carrefour, Dia, Grupo IFA y Mercadona.
La vinculación con Pescanova, por tanto, es ya importante, según han explicado a este periódico, pero el acuerdo que se está negociando busca dar un paso más. La entrada de Mercadona en el capital de Pescanova tiene encima de la mesa dos factores. Por un lado, la renegociación del precio que el supermercado paga al productor permitiría a Pescanova obtener un ebitda (resultado económico de su actividad) positivo.
A esta mejora en el precio se le uniría el incremento del volumen de negocio que los supermercados de Mercadona aportarían. Fuentes próximas a Pescanova insisten en que el principal objetivo de las entidades financieras es lograr que la firma gallega vuelva a ser rentable. Una vez tengan definido este plan, se estudiará la dimensión de la quita que aceptaría la banca para que se aprobará el convenio que permitiera a Pescanova salir del concurso de acreedores.
La banca tiene en cuenta varios factores. Por un lado, le interesa que la quita sea la menor posible ya que implicaría una menor necesidad de provisiones. El hecho de que tuviera que destinar menos dinero a cubrir el agujero de Pescanova repercutiría directamente en la cifra de beneficio que presentarán en los resultados de este año. Este factor es especialmente relevante ya que, tras superar las regulaciones de los diversos decretos del ministro de Economía, Luis De Guindos, el mercado espera repartos de dividendos el año que viene.
 
Búsqueda de rentabilidad
Otro factor es que la banca está realmente preocupada por la vuelta a la rentabilidad de Pescanova. Una vez se capitalice su deuda se van a convertir en accionistas por lo que esperan que parte del dinero que no van a poder cobrar lo puedan recuperar vía dividendos o por plusvalías una vez vendan sus participaciones. Por todos estos motivos, la banca quiere que el convenio (plan de pagos) sea factible. De nada serviría reducir la quita y obtener unas acciones si finalmente un cliente de grandes dimensiones no sólo no paga su deuda sino que desaparece por no poder cumplir el convenio.
En este aspecto, la preocupación de Mercadona es similar. Hace justo un año, la cadena de supermercados de Juan Roig tuvo que rescatar a Caladero, firma aragonesa dedicada al pescado y marisco tanto fresco como congelado, que era interproveedora de la cadena de supermercados valenciana. Juan Roig ya tenía un 16,5% de Caladero pero los problemas económicas que arrastraba la firma de pescado le obligaron a destinar 27 millones para reflotarla. Tras esta aportación, se hizo con el control total de la compañía (el 100%).
El interproveedor de pescado actual de Mercadona tiene un importante volumen de negocio. Ha llegado a facturar más de 540 millones de euros moviendo más de 180.000 toneladas de pescado. Su flota de barcos ronda las 80 unidades con una plantilla de 700 trabajadores. La facturación de Caladero casi triplica la vinculación que tiene Mercadona con Pescanova, por lo que la firma valenciana tiene margen de maniobra para potenciar su vinculación con la firma gallega. Según explican a este periódico, el nuevo reparto que realice Mercadona entre sus proveedores se convertirá clave en el complejo concurso de acreedores que está viviendo Pescanova.
 

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