domingo, 18 de mayo de 2014

Crece en Reino Unido la economía compartida vecinal


chanchito compartido


En tiempos de consumismo extremo y crisis político-financiera, un movimiento cooperativo online florece en tierras británicas, donde la gente comparte recursos y pertenencias, para entre todos gastar menos y sacar más provecho de lo que se tiene.
 
¿Hace falta realmente que cada casa del barrio tenga una cortadora de césped, su propia caja de herramientas, mismo su propio auto? ¿Qué pasaría si todo se pudiera compartir, repartiendo su uso entre varias familias y reduciendo a la vez gastos? ¿Es posible aplicar este modelo a la administración cotidiana de las finanzas? Todas las respuestas a estas preguntas nos conducen al exitoso nuevo emprendimiento que crece en Gran Bretaña: la economía compartida entre vecinos, una hermosa visión del
Streetbank es un claro ejemplo de esto: se trata de un banco virtual en el que la gente no solo comparte sus pertenencias sino que se mantiene conectada. En el sitio, personas no sólo le prestan sus propiedades a otros, generando confianza y amistades, sino que también se ofrecen servicios y colaboraciones, todo basado en la buena predisposición vecinal. “Realmente estamos viendo que la gente comparte sus habilidades, equipamiento y su tiempo a través de nuestra página”, comenta Tess Riley, co-directora de Streetbank. “Vemos que alguien pide prestada una escalera y la devuelve con una canasta de manzanas de su jardin”. 



“Recibimos unas 300 solicitudes nuevas cada día y ya tenemos miles de usuarios en todo el Reino Unido. Está creciendo a pasos agigantados”, cuenta Riley sobre su proyecto que empezó a pequeña escala en 2010 y que hoy resuena en todo el territorio británico como una alternativa amigable a la dura economía actual.
Pero Streetbank es apenas un caso del nuevo movimiento que conforma la llamada “economía compartida”, que incita a la gente a compartir incluso viajes en auto al trabajo, bicicletas y depósitos bancarios. Es un modelo razonable y realista de una sociedad comunitaria, una respuesta concreta al consumismo desatado. Benita Matofska, fundadora de Compare and Share, un índice online de gente que presta gratis servicios, cree que todo tiene que ver con que “nos encontramos con que los recursos pueden ser finitos pero que el deseo de compartir es infinito”. Matofska, de hecho, lidera a un movimiento inglés llamado “Gente que comparte”, el cual funciona a través de más de 700 páginas donde uno puede conseguir lo que quiera gracias a la generosidad de los extraños.
La idea es que cada vez más personas confíen en los demás y presten sus bienes y servicios, que “compartir sea algo placentero y a lo que todos aspiren”, dice la creadora de Compare and Share, una especie de e-Bay no capitalista. “Necesitamos un cambio cultural, aprender de culturales ancestrales, donde compartir lo que uno tiene estaba bien visto”, considera Matofska, que cita entre sus inspiradores a Airbnb, el sitio de San Francisco que permite a turistas conseguir habitaciones baratas y lugares amigables donde quedarse cuando viaja. 

Even Heggernes, manager de Airbnb en el Reino Unido, cree que el foco está cada vez más puesto en que la gente comparta, se relacione, ofrezca sin temor lo que tiene. Cita como ejemplo a un usuario de su sitio que a cada visitante extranjero le pide que hable una hora con su hija pequeña, para que la niña amplíe su noción del mundo. Y, agrega, no es que se elimine la idea del dinero, pero el dinero que fluye va a parar a manos de las personas y no de grandes empresas, distribuyendo la riqueza además del placer de compartir.
La economía compartida se ha convertido en 2013 en una “fuerza disruptiva”, según la revista Forbes, apoyada en la idea social como factor de cambio. Dio origen, a su vez, a nuevos modelos de negocios: Couchsurfing para conseguir donde dormir, Liftshare para conseguir viajes en auto, Casserole Club para compartir comidas con vecinos, Rentez-Vous para intercambiar ropa de diseño, ParkShare para compartir espacios para estacionar: toda una variedad de modelos para que la gente comparta y, así, ahorre dinero y sociabilice.

“Los negocios del futuro son aquellos que aprovechen las oportunidades que ofrece la economía compartida”, cree Matofska. ¿Qué esperan, queridos amigos latinoamericanos, para imitar tan bello modelo?

Enviado por: Alan

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Qué quieres comentar?