viernes, 2 de mayo de 2014

España: “Oiga, manipúleme todo lo que quiera pero no me quite un canal de cine”


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Durante los últimos días, se ha producido una reacción inusual en nuestro país. Resulta que a raíz de la decisión del Tribunal Supremo de cerrar nueve canales de TDT (la mayoría pertenecientes al grupo Atresmedia, lo que consolida notablemente el dominio de Mediaset), la población, en especial las Redes Sociales, se ha movilizado fervientemente contra la maniobra. Con argumentos como “Es una vergüenza que se cierren canales de cine antes que aquellos cuya programación solo contiene telebasura” (y esto parecía una alusión directa a ese canal que empieza por Tele y acaba por Cinco) o “Esto solo contribuye a que los Medios de Comunicación cada vez estén más concentrados”, muchos individuos han demostrado su claro descontento.


Sintiéndolo por ellos, yo solo puedo considerar esa clase de reacciones y comentarios como tristes y automanipuladores. ¿Desde cuándo Atresmedia no es un poderosísimo conglomerado de medios en nuestro país? ¿En qué momento ha cesado la concentración mediática en España? Y lo mejor, lo de las películas. Hilarante. Pero vamos a ver, ¿cuándo han dejado de ser las series y películas instrumentos de manipulación subconsciente que las élites utilizan para dirigir y predeterminar los modos de vida y cursos de acción de los espectadores? De nuevo, reacciones tristes e incluso patéticas. Parece que aquí a nadie le importa un carajo la Libertad de Expresión y la Concentración Mediática hasta que le quitan un canal de cine. Entonces todo el mundo es un iluminado, todo el mundo critica la manipulación mediática, la programación basura y la carencia de información objetiva.

Se ve que ese día no había ningún Consejo de Ministros o partido de fútbol y la Agenda Setting era hablar por encima de la concentración empresarial de los Medios de Comunicación Españoles.
Ah, por cierto. Para los que siguen pensando que la medida desfavorece a Atresmedia a favor de Mediaset, deberían entrar en la página web de la corporación de Lara Bosch y preguntarse por qué el lema reza “El mayor grupo de Media y Comunicación de España”. Eso sí que es un lema.
“Nos dedicamos a controlar y aglutinar el mayor número posible de medios de comunicación, para qué ocultarlo”.

Distracción, crear problemas para proponer soluciones, tratar al público como si fuesen niños, primar la emoción sobre lo racional o estimular la mediocridad. Estas son algunas de las diez estrategias de manipulación de los Medios de Comunicación que proponía el lingüista y filósofo norteamericano Noam Chomsky. Desde la cuestionablemente real guerra de WikiLeaks a las actuales maniobras cooperativistas de los gobiernos mundiales por delimitar, legislar y recortar las libertades individuales a las programaciones e informativos regidos por la Agenda Setting. De la censura en Internet a la concentración de los Medios de Comunicación bajo capitales espejo. Está claro que la pluralidad y la libertad informativa solo son ya el sueño de algunos incrédulos que se empeñan en creer que el Periodismo alguna vez fue algo real.
¿Cómo es posible que los más de cien soportes informativos españoles, contando las principales cadenas de televisión, diarios y emisoras de radio, pertenezcan solo a cerca de una decena de grupos corporativos? ¿Por qué la mayor parte de la programación está destinada al entretenimiento y no a la información? ¿Hasta qué punto puedes confiar en los modelos de vida o las noticias que te presenta un medio cuyo capital pertenece a una gran multinacional?
Lo cierto es que el objetivo actual de las cadenas de televisión es el pan y circo romanos, que las grandes producciones hollywoodienses solo venden subconscientemente modelos de comportamiento que promueven el sometimiento a la autoridad y el culto al trabajo y el orden y las grandes Agencias de noticias, los auténticos filtros de información, solo trafican con la información que los gobiernos mundiales autorizan, esa es la realidad.

Que espacios culturales e informativos se ven obligados a dejar de emitir en favor de la proliferación de la telebasura y las imágenes de violencia y sexualidad explícita, que preferimos el morbo a la realidad y que buscamos que nos digan lo que queremos oír a lo que en realidad ocurre.
Y así, cuando la realidad sea un bien escaso, la verdad un mineral preciado y la información una moneda fuera de circulación. Cuando la mentira, la demagogia y el entretenimiento barato rijan nuestras vidas, entonces miraremos atrás, agitando las cadenas de nuestra propia estupidez y nos preguntaremos en qué punto dejamos que todo esto pasara.
Pero oiga, yo de esto no quiero saber nada. Manipúleme todo lo que quiera pero no me quite un canal de cine.

Y todos tan amigos.
Os dejamos con un detallado esquema sobre el sistema de posesión corporativa de los Medios de 

Comunicación en nuestro país:



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