jueves, 26 de junio de 2014

La pediatría industrial o cómo se promocionan ciertos alimentos y fármacos en la infancia

He leído en el blog de Claudia Pariente un post muy bueno sobre la “captura” de la Asociación Española de Pediatría por las industrias alimentarias. Los pediatras trabajan cada vez más y “mejor” para “colocar” a los padres productos “necesarios” para la buena crianza de sus hijos.

AEP pediatras pediatría vacunas infanciaExplica esta periodista especializada en asuntos de maternidad y salud cómo la Federación Nacional de Industrias Lácteas (Fenil), dado que el consumo de lácteos estaba bajando drásticamente en las familias, de alguna manera tenían que volver a reforzar la creencia de que los lácteos eran imprescindibles y buenos. Y que para ello, era vital dirigir su campaña a los pediatras para que estos a su vez, actúen como parte importante de su técnica de ventas. Por ello, patrocinaban el Congreso Extraordinario de Pediatría.

Es sólo un ejemplo de tantos, como ya hemos tratado en este blog, de cómo las empresas alimentarias, asociadas a sociedades que van de científicas imprimen en la población su interesada visión de lo que es saludable. Desde que nacemos.
La Asociación Española de Pediatría (AEP) participa con su sello en la promoción de unos cereales de desayuno de una conocida multinacional de la alimentación.


También podemos ver en anuncios de la televisión que esta misma sociedad hace publicidad de unas galletas con forma de dinosaurios especialmente diseñadas para los más pequeños.
La AEP está en muchos frentes comerciales pues también patrocina ciertos pañales (la Asociación Española Contra el Cáncer lo hace, por ejemplo, con unas compresas).
El “frente alimentario” no es el único que trabajan muchos pediatras. Estos son fundamentales en el marketing de las vacunas. Conocida es la actividad de varias asociaciones de profesionales sanitarios, alguna inserta en la propia AEP, empecinados en ser la vanguardia de una especie de una nueva Inquisición dispuesta a imponer vacunaciones (las necesarias y las poco eficaces además de las inseguras). Suelen estar financiadas, claro, por los grandes laboratorios fabricantes de vacunas.

Y como además de “suciedades acientíficas” e industriales las hay auténticamente científicas y honestas, algunas de estas acusan a los pediatras de vacunar por interés. Conviene leer este texto de la Comisión de Vacunas de la Red Española de Atención Primaria (REAP) sobre la vacuna de la varicela. En él se explica como hay una colusión de intereses que está intentando sobrevacunar a la infancia contra la varicela sin justificación científica, sólo por intereses comerciales.

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