domingo, 21 de septiembre de 2014

Cómo se caza y domestica el jabalí


el rebaño humano

Texto original por Rubén A. Gonzalez
 
Hace unos meses, en una tibia y soleada mañana de invierno,  fuí a visitar por un negocio al vecino de una finca cercana.
Camino a la casa, que estaba a 200 mts. de la tranquera (cercado de madera), pasé por uno de los infaltables chiqueros (corral de puercos) que son origen de los indescriptibles jamones caseros y me llamó poderosamente la atención una chancha (cerdo o jabalí) amamantando a unos cuantos lechoncitos
Una vez que le vendí los fardos de alfalfa y para salir de la curiosidad, le pregunté a Iván de qué raza eran.
-Esperá que lo llamo a mi viejo, que a él le gusta contar la historia….

 
Por la puerta de la cocina emergió don Zolio  un gigante de cabellos blancos que se desplazaba dificultosamente asistido por un bastón de 3 patas,  y me invitó a sentarme a la mesa de la galería donde reinaba un enorme botellón de alcohol de nuez de no menos de 60 º
¿Ud. sabe cómo se cazan los jabalíes? me espetó sin más trámite mientras me servía un vasito chato de ese  brebaje.
-Bueno, creo que con perros que ‘los paran’ y un fusil que los sacrifica …., le contesté prudentemente, presintiendo que la historia venía por otro lado y que el viejo sabía más que yo.
-En este caso, no fue así. Y cuando le diga como lo hacía cuando joven, Ud. va a poder sacar algunas conclusiones acerca de porqué nos va como nos va en este mundo en el que vivimos.
En el fondo de la finca, detrás de aquella cortina de álamos que Ud. ve, y hasta la costa, es ‘campo’ (Así le llaman al monte inculto y sin trabajar.)

Dentro de ese cuadro, hay que buscar un manchón sin matorrales y tirar un poco de maíz en el piso. Cuando los chanchos lo descubren van a comer todos los días, y Ud. diariamente les repone la ración.
Una vez acostumbrados, construye una cerca en uno de los lados del sitio y les sigue poniendo alimento. Por unos días van a desconfiar, pero después terminan por volver.
Entonces se hace otra cerca a continuación de la anterior, y les sigue poniendo comida hasta que dejen de dudar y regresan a comer.
Y así sucesivamente, hasta que casi cierra los cuatro lados y solo deja una abertura para un portón. Ya para entonces se han acostumbrado al maíz fácil, le han perdido el miedo a los cercos, y entran y salen casi con naturalidad.

Entonces Ud. va y coloca el portón, lo deja abierto y  sigue poniendo maíz.
Hasta el día en que va al corral,  encuentra la piara comiendo, y le cierra la puerta.
Al principio empiezan a correr en círculos como locos, pero ya están sometidos. Muy pronto se tranquilizan y vuelven al alimento gratis que ya se olvidaron de buscar por si mismos, y aceptan la esclavitud.
¿Uds. no se dan cuenta que estos gobiernos populares y demagógicos proceden de la misma manera que yo con los chanchos?

Les tiran maíz gratis disfrazado de programas de ayuda, planes sociales, empleos públicos, cargos políticos, sueldos para ñoquis, subsidios para cualquier cosa, leyes proteccionistas, sobornos electorales, todo a costa del sacrificio de las libertades que les van confiscando migaja a migaja….. y no se dan cuenta de que no existe la comida gratis, y que no es posible que alguien preste un servicio más barato que el que uno mismo hace.

¿Acaso no ven que toda esa maravillosa ‘ayuda’ que reparte el gobierno, lo hace con los poderes que el pueblo permite que se arroguen, para depredar las libertades y los bienes de la gente que trabaja y que produce? ¿Pero como pueden vivir en un paraíso y tratar a toda costa de convertirlo en un infierno?..
¿Como pueden crear constancia cívica si los políticos forman cuadros de Borocotó?…
¡Sigan así – nomás -, y que Dios los ayude cuando les cierren el portón…!!!

Se mandó lo que quedaba del cuarto vasito de un solo trago, y desapareció renqueando precipitado por la puerta de la cocina.
Y yo, mareado por el alcohol y apabullado por la verdad,  saludé al hijo y me volví rumiando bronca por el polvoriento camino de regreso a casa…

rebaño humano 


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