sábado, 7 de febrero de 2015

Reino Unido intenta ocultar su participación en torturas de la CIA



El Gobierno de Rusia consideró este viernes que las autoridades del Reino Unido intentan seguir ocultando su participación en las violaciones de los derechos humanos por parte de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos.
El responsable de los Derechos Humanos del Ministerio de Exteriores de Rusia, Konstantín Dolgov, precisó que dichos intentos desacreditan a las autoridades del Reino Unido y de EEUU.
“Consideramos que los intentos de seguir ocultando a la opinión pública las fuertes violaciones de los DDHH realizadas bajo el pretexto de la lucha contra el terrorismo no honran ni a Londres, ni a Washington, que siguen con sus vacuos intentos de enseñar al resto del mundo cómo deben respetarse estos derechos”, afirmó Dolgov.
En un informe oficial, el funcionario ruso indicó que solo castigando a los culpables se puede cerrar este caso.


“Solo un castigo real impuesto a los responsables de las torturas podría poner fin a las acusaciones, pero la situación real dista mucho de lo deseado”, dijo Dolgov.
Del mismo modo, denunció que el Reino Unido no se decide a hacer público el informe de la Comisión de Chilcot sobre la participación de militares británicos en a campaña de Irak de 2003.
El secreto a voces de las torturas clandestinas que aplica la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos para interrogar a presuntos terroristas volvió a la palestra pública con la revelación de un informe de más de 6 mil páginas por parte del Senado de EE.UU. que evidencia violaciones a los derechos humanos.

No es una historia nueva. El presidente de Estados Unidos en 2006, George W. Bush, reconoció la existencia de cárceles secretas operadas por la CIA, sin embargo, el sistema judicial estadounidense no registra ni un solo imputado de la CIA responsable por casos de torturas.
En el caso del Reino Unido, desde el mes de diciembre, el Comité parlamentario de Seguridad e Inteligencia inglés realiza una investigación por el supuesto maltrato a detenidos por agentes de la Inteligencia británica posterior de los atentados de 2001 en Estados Unidos.
El encargado de estas investigaciones, Sir Malcolm Rifkind, admitió que el comité determinaría si el gobierno o agencias de seguridad redactaron fragmentos del reporte presentado por el Senado norteamericano que contenía datos comprometedores para la administración de Londres.

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