lunes, 2 de marzo de 2015

La muerte del dinero - Especial reportaje CONTRA UN MUNDO VIPERINO

Artículo tomado de la revista Año Cero, número 03-296 ; Año XXVI
Información exclusiva extraída del texto de Isabela Herranz (página 35 en adelante)
[ revistaañocero.com ]


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El dinero no servirá para nada, ni funcionarán los móviles, el aire acondicionado o la calefacción.


Ciertos analistas sugieren que EEUU ya ha tirado la toalla en el conflicto contra China y Rusia. James Rickards avisa de que el estándar del dólar con el que convivimos desde 1970 va a llegar a su fin de una manera u otra.



Rickards aconseja a los inversores que estén alerta a los indicadores y avisos que atraviesan el sendero de la economía. Hay al menos siete signos que pueden servirnos de guía.

El primero sería el precio del oro:

"Aunque esté manipulado por los bancos centrales, cualquier alteración en el precio del oro será una señal de que se está desintegrando el esquema de la manipulación. Un rápido ascenso del nivel de 1'50 dólares/onza a 2'50 dólares/onza no será una burbuja, sino más bien una señal de que el pánico físico por comprar ha comenzado y de que las operaciones oficiales no están produciendo el efecto amortiguador deseado. Por el contrario, si el oro se mueve al nivel de 800 dólares/onza o algo menos, será clara señal de deflación grave, potencialmente devastadora para los inversores apalancados en toda clase de activos"

Además de lo anterior, no hay que olvidar la continua adquisición de oro por parte de los bancos centrales chinos, un claro aviso de su "desprecio" por el dólar y presagio de la inflación. Pero aquí no termina todo. Debemos prestar atención a las reformas gubernamentales del FMI, a la reducción sostenida en EEUU en la adquisición de activos japoneses, que darán a la deflación un nuevo impulso y suprimirán los precios y crecimiento de los activos. Dado que estas señales y otras muchas en los mercados financieros no son fáciles de entender por la mayoría de nosotros, para terminar la serie de señales de alerta haremos referencia al posible derrumbe de la economía china.




Quiebra inminente

Aunque en principio el grado de interconexión financiera de China con el resto del mundo pueda considerarse sobre todo una cuestión "local", Rickards argumenta que 
"las secuelas de tal derrumbe supondrían una reanudación de los esfuerzos chinos para capitalizarse o incluso devaluar el yuan en los mercados extranjeros de divisas para promover las exportaciones, crear puestos de trabajo y restaurar la riqueza perdida en el colapso. A corto plazo, esto resultará deflacionista, ya que los productos chinos infravalorados inundarán de nuevo las cadenas de suministro global. A largo plazo, la deflación china se topará con la norteamericana y la japonesa, ya que ambos países acuñan dinero para compensar cualquier repercusión en el yen o el dólar. Entonces, la guerra de divisas se reactivará a pesar de que, en realidad, nunca había terminado".

Aunque las señales de alarma no tienen por qué producirse todas a la vez, convendrá estar alerta a cualquiera de ellas, sobre todo por las implicaciones que tendrán para nosotros en caso de ser inversores. Al objeto de "capear el temporal", Rickards nos aconseja comprar oro, terrenos, fondos de cobertura invertidos en activos fuertes y obras de arte:
"Es el momento de cambiar el dinero por objetos cuyo valor no se depreciará en tiempos revueltos para las divisas mundiales, cosas como las citadas que han probado su valor a lo largo de la historia".

De todas esas "cosas", la que mejor ha sobrevivido a diversos avatares ha sido el oro. Y parece que va a seguir sobreviviendo, según apuntan diversos analistas e insite el propio Rickards:
"los bancos van a quebrar, la bolsa va a cerrar y se producirán otros eventos nefastos, pero ninguno tendrá impacto en el valor intrínseco del oro. El oro es el verdadero activo libre de riesgo, hay que regresar a él"

Dicho y hecho... Si no tienen oro, ya saben lo que tienen que hacer: ¡invertir en él!
Cuanto más, mejor, ya que puede convertirse en el sistema monetario ideal... Otros analistas comparten la opinión de Rickards, sobre todo los que participan en Sprott Money Blog, cuyo objetivo es facilitar la compra de metales preciosos sin que importe el tamaño de la transacción. Desde Sprott Money, Nathan MacDonald también nos anima a que compremos "oro", a pesar de ser consciente de que 
"la recuperación económica nunca ha existido para el hombre de la calle. La pobreza sigue aumentando y ahora nos enfrentamos a otra crisis económica. Según muestran los informes, los ricos son cada vez más ricos. Un estudio reciente de Oxford (enero de 2015) muestra la tendencia en ascenso de la concentración del dinero. En 2016 se estima que el 1% de los ciudadanos más acaudalados controlará más dinero que el 99% de los ciudadanos del mundo".

Y tras exponer tan lamentable situación, McDonald nos interroga:

¿Se han preguntado si tienen suficientes metales preciosos? 
¿Si tienen su póliza de seguros actualizada?
Si no es así... ¿A qué están esperando?



Economía zombie

Es fácil dar consejos de esta índole al ciudadano medio. McDonald no es el único que lo hace. El experto en esta materia Michael T. Snyder ofrece una serie de claves para sobrevivir en los nuevos malos tiempos que se avecinan. Aunque nos preguntemos si realmente nos servirán de algo llegado el momento, no está de más tenerlos en cuenta y ponerlos en práctica en la medida en que nos sea posible.



Y es que parece haber consesno general en que más pronto que tarde se producirá el gran derrumbe. No en vano, el precio del petróleo se ha desplomado, la crisis de Ucrania sigue pasando factura a los mercados, la deuda griega también... En relación con esta última, el prestigioso economista Paul Craig Roberts, exsubsecretario del Tesoro de EEUU, ha deendido lo que él denomina la "revolución espartana de Grecia" y ha alertado sobre el peligro de que el "Imperio europeo" se derrumbe a medida que los griegos adopten una posición más fuerte contra la Unión Europea:
"La clase de austeridad que se exige a Grecia y a otros pueblos europeos es la que provoca las revoluciones. Si el nuevo Gobierno griego sigue en sus trece y los saqueadores de la UE no se doblegan, Grecia pedirá ayuda a los solventes países BRICS para su financiación y dará la espalda a la UE. Los otros estados del sur de Europa seguirán su ejemplo. La intransigencia por parte de la UE y de los acreedores de Grecia podrían desatar un Cisne Negro que desestabilizará aún más a la UE y, en consecuencia, a la OTAN".

En el momento en que el valor del dólar y el euro empiecen a derrumbarse, el juego habrá terminado.

Ambas divisas han aumentado en cantidad mucho más allá de la capacidad que las economías subyacentes tienen de propocionar bienes y servicios.
Más allá de que el sistema económico que nos sustenta esté en estado "zombie" por las arriesgadas políticas centralizadas que lo dominan y porque existe un movimiento internacional para debilitar al dólar, tampoco debemos olvidarnos de un fenómeno reciente en torno a él: la oleada de banqueros muertos en extrañas circunstancias en los últimos tiempos. Ya van 64 y el último cayó en diciembre de 2014. ¿Se trata de suicidios debido a lo estresante de la profesión? ¿No habrán sido asesinados muchos de ellos como afirman ciertas fuentes? 




Mientras algunas como The American Thinker apuntan que estas muertes sólo tienen en común la profesión de los fallecidos y que deben atribuirse a una mera coincidencia, otras como Zero Hedge, insisten en que existe una conspiración para destruir el sistema bancario. 


Lo que no puede negarse es que hay una nueva burbuja crediticia, ni que el dólar está en franca decadencia y que, llegado el momento, EEUU no podrá hacer nada contra el hecho de que el FMI establezca una nueva moneda de reserva internacional. ¿Son precisamente los "caudillos financieros" los que están desviando capitales a paraísos fiscales a una velocidad récord a causa del derrumbe que se avecina, como insinúa Rickards? Habida cuenta que ha efectuado diversos análisis históricos sobre la política monetaria internacional, ¿debemos asumir que ya estamos a las puertas de una crisis financiera global inevitable y más peligrosa que la que hemos sufrido recientemente?

Sea como fuere, y a pesar de los pronósticos fatídicos de Rickards y otros analistas, quién sabe, lo mismo 2015 resulta ser a fin de cuentas un "buen año":

"Quizá la situación en Grecia se resuelva y los actuales contendientes en la UE se rindan, y este juego de tira y afloja continúe durante unos años más"
Indica Nathan McDonal. O tal vez no, quizá las cosas sigan deterionándose. Por si acaso, atención a los consejos: aumenten sus reservas de oro y tengan a man un buen kit de supervivencia.




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