domingo, 26 de abril de 2015

La imposición de un modelo sanitario asistencialista frente al preventivo

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Un informe de la organización Transparencia Internacional profundiza en el lobby que hacen en España los distintos sectores y en concreto la industria farmacéutica. El objetivo es que tengamos un sistema sanitario muy asitencialista y poco preventivo.

El gasto sanitario supone el 9,3% del producto interior bruto para España. Por su peso significativo en la economía y su alcance social, es un sector en el que el lobby adquiere particular importancia. El trabajo cuenta cómo en los peldaños más altos de la Adminsitración pública se desarrollaría la influencia directa a los representantes y responsables públicos, llegando incluso en la parte superior de esa escalera a formas menos legítimas y a veces ilegales.
Por ejemplo, en sanidad, las influencias menos visibles tienen particular trascendencia como ilustra una afirmación que hizo en el marco de esta investigación el responsable de relaciones institucionales de una importante compañía farmacéutica:

Una característica de la industria es la calidad y cantidad de información y recursos de que dispone. Una multinacional de cierta magnitud tiene información detallada y puntual sobre todos los procesos de su interés (tanto científicos como de capacidad de prospección, conocimiento de procesos internacionales comparados, funcionamiento de la Administración y personas clave, etc.), que está a mucha distancia de la que tienen las administraciones.
Esta información le otorga a la industria una enorme capacidad de adelanto a los acontecimientos. En comparación, las administraciones tienen escasos recursos y una información desordenada, de baja calidad, casi grotesca. En estas condiciones la capacidad de influencia indirecta es alta porque se domina el entorno científico, intelectual, formativo, político, etc. y en consecuencia la influencia directa se ejerce sólo en casos imprescindibles.
La necesidad de influir directamente en la toma de decisiones viene determinada por la ausencia de un campo de juego limpio, de una regulación clara y previsible. Por ello, si es necesario, se ejerce presión con toda la intensidad y en todos los niveles del gobierno al alcance”.

Las compañías farmacéuticas, las de tecnologías sanitarias y últimamente las de provisión de servicios sanitarios, tanto individualmente como a través de sus organizaciones, son actores destacados en perfilar las decisiones que afectan a la asistencia sanitaria. Asimismo, algunas compañías de otros sectores han sido señaladas a nivel mundial como condicionantes de la salud por los efectos perjudiciales de sus productos y por modular las decisiones públicas.
En particular, las corporaciones farmacéuticas juegan un papel clave en la política de salud, en todas las etapas y por diversas vías:

-disponen la agenda informativa, al organizar la mayoría de los actos celebrados y determinar los contenidos mediante estrategias de
comunicación y financiación de los medios.
-copan la agenda de formación de los profesionales sanitarios al financiar casi en exclusiva los actos científicos y de formación continua.
-determinan las agendas de investigación marcando unas prioridades que sirven a las conveniencias de la industria y no de la salud de la
población, e influyen en los resultados de la investigación y de los productos de ella derivados (recomendaciones, protocolos, guías clínicas).
-influyen directamente en los decisores mediante acciones de lobby en el parlamento y accediendo a altos cargos y decisores en todos
los niveles.

El informe también cuenta cómo influyen en médicos, periodistas o asociaciones de pacientes, llegando a crear y financiar algunas de estas. ¿La consecuencia de todo ello? De la interacción de todos estos actores se configura una política pública que tiene un cierto sesgo asistencialista, dado el mayor peso del lobby farmacéutico-industrial frente al preventivo.
Es claro, invertir en prevención consigue buenos réditos de salud pública pero eso no le da dinero a la industria, como sí lo dan los medicamentos, por ejemplo.
No dejéis de leer el capítulo que dedican al lobby que ha hecho el laboratorio productor de la vacuna de la varicela para ampliar su mercado.

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